Las elecciones de Israel baten récords de participación con un 74% de los votantes a las 20:00 horas, según el anuncio del Comité Electoral Central (CEC). Las autoridades electorales israelíes han destacado que la participación de las elecciones legislativas celebradas este martes ha superado el nivel más alto desde 1977 a la misma hora, sumando ocho puntos más respecto a las celebradas en el año 2022. Esta contienda electoral es la primera tras la masacre del 7 de octubre y en ella se enfrentan principalmente al actual primer ministro Benjamín Netanyahu y el ex comandante del Ejército Gadi Eisenkot.
Los reportes de las autoridades electorales de Israel han destacado una movilización masiva de los israelíes para participar en las elecciones legislativas celebradas este martes. En el informe de las 20:00 horas, la participación se situaba en el 74%, destacando una afluencia de votantes tanto en los feudos de la oposición al Gobierno como entre la minoría, lo que adelanta que estos votos podrían ser decisivos para el reparto de escaños en el Parlamento.
Ante la gran afluencia de votantes, Dean Livne, director interino del Comité Electoral Central (CEC), ha declarado a la prensa que se registraban largas filas en algunos colegios electorales. Asimismo, ha anunciado que cualquier persona que se encuentre en la fila a las 22:00 horas podrá emitir su voto porque las mesas permanecerán abiertas hasta que no quede nadie sin votar.
Estas elecciones son las primeras después del trágico atentado terrorista perpetrado por Hamás el pasado 7 de octubre de 2023. El partido del actual primer ministro Benjamín Netanyahu se enfrenta a formaciones de la oposición, en especial al partido de centro Yasha, liderado por el ex comandante del Ejército Gadi Eisenkot, cuyo hijo ha perdido la vida en la guerra de Gaza.
Netanyahu, el primer ministro más longevo del país, ha liderado el Ejecutivo israelí durante los últimos años con un gobierno de derecha con ministros nacionalistas y empleando políticas con posturas que la oposición ha criticado fuertemente.
Para estas elecciones, según los sondeos, ninguno de los dos bloques alcanzará la mayoría parlamentaria de 61 escaños. La sorpresa la podrían dar los partidos árabes, que irrumpirán en el Parlamento con entre 10 y 11 diputados y serían indispensables para pactar Gobierno, según los expertos. No obstante, el líder de la oposición Eisenkot ha dejado clara su posición: «No me alinearé con ningún partido árabe», afirmó en un pódcast este mes alegando que estas formaciones se niegan a calificar a Hamás de organización terrorista.
Al menos cinco sondeos atribuyen 51 escaños a los partidos afines a Netanyahu (entre 48 y 54), 52 a la oposición sionista (entre 52 y 56) y 13-14 a las formaciones árabes. Todo indica que los datos serán reñidos.
Netanyahu denuncia un presunto fraude
El primer ministro Benjamín Netanyahu denuncia un intento de fraude en las elecciones legislativas celebradas en el país este martes. A través de las redes sociales, Netayahu ha lanzado una advertencia de que se estaría gestando un intento de fraude para «robarse las elecciones» y ha llamado a la población a mantenerse alerta ante lo que ha calificado como «emergencia». Durante un video, el primer ministro ha dicho: «Están intentando robarnos las elecciones, este es un llamado de emergencia».
Tras el anuncio, la formación liderada por Netanyahu ha informado en un comunicado que ha trasladado al Comité Electoral Central la petición de extender el horario de las votaciones más allá de la hora de cierre que está prevista para las 22:00 horas locales.
Mientras tanto, el mismo Comité Electoral Central horas después ha respondido rechazando la solicitud de ampliar el horario de votación de las elecciones.
Los medios locales han informado que las autoridades electorales y grupos de la sociedad civil se han movilizado este martes para supervisar los centros de votación ante el temor de que la jornada se vea afectada por una supuesta injerencia. Según The New York Times, varios trabajadores tecnológicos y abogados voluntarios se reunirán en una oficina en Tel Aviv para recibir los informes de los voluntarios que están vigilando las mesas de los colegios electorales. Este grupo estaría organizado por movimientos antigubernamentales que han sido bastante críticos contra el primer ministro.





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