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Kimberly Guilfoyle, de confidente de los Trump a embajadora destituida

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Kimberly Guilfoyle, ex prometida de Donald Trump Jr. y una de las figuras más conocidas del movimiento MAGA, dejó esta semana su puesto como embajadora de Estados Unidos en Grecia después de que salieran a la luz acusaciones sobre presuntos favores políticos a cambio de dinero. Su salida, solicitada por la Casa Blanca, se produjo en medio de una creciente polémica sobre sus relaciones con donantes republicanos y su actuación antes y durante su etapa diplomática.

El caso dio un nuevo giro este jueves, cuando Eric Deters, el empresario y donante republicano que hizo públicas las acusaciones, presentó una demanda por difamación contra Guilfoyle y dos de sus abogados ante un tribunal estatal de Kentucky. La acción judicial responde a las declaraciones con las que la defensa de la exembajadora cuestionó la autenticidad de los mensajes difundidos por Deters y sostuvo que el empresario mantenía obligaciones económicas pendientes con ella.

Según medios de comunicación estadounidenses, Guilfoyle habría solicitado a Deters una transferencia de 100.000 dólares para saldar una deuda con su tarjeta American Express cuando todavía esperaba la confirmación del Senado para asumir su destino diplomático en Atenas.

A cambio, presuntamente se ofreció a facilitarle contactos con funcionarios de la Administración Trump, incluidos responsables del Departamento de Justicia y del Servicio de Impuestos Internos (IRS). Deters sostiene que nunca realizó el pago solicitado, mientras que Guilfoyle niega las acusaciones y cuestiona la autenticidad de los mensajes.

La polémica precipitó la intervención de la Casa Blanca.El lunes, Trump reconoció ante los periodistas que su Administración estaba estudiando la continuidad de Guilfoyle y expresó su malestar por las informaciones publicadas. Al día siguiente, la portavoz presidencial, Katie Zacharia, anunció que se le había pedido la renuncia. La exembajadora confirmó posteriormente su salida a través de la red social X.

En su comunicado, Guilfoyle aseguró que defendería su reputación y agradeció al presidente y al secretario de Estado, Marco Rubio, la oportunidad de representar a Estados Unidos. También afirmó que su compromiso con Trump y con el movimiento America First continuaría pese al final de su misión diplomática.

Las acusaciones sobre la transferencia se suman a otras informaciones relativas a su actividad en Grecia. The Wall Street Journal publicó que empresarios griegos habrían financiado viajes y alojamientos de lujo de la diplomática. También informó sobre sus gestiones relacionadas con una compañía energética y la participación de un lobista en reuniones oficiales. La Oficina del Inspector General del Departamento de Estado investiga posibles irregularidades relacionadas con la aceptación de regalos y beneficios privados.

Una relación de años con la familia Trump

La salida de Guilfoyle tiene una dimensión política particular por sus vínculos personales con la familia presidencial. La antigua presentadora de Fox News inició una relación con Donald Trump Jr. en 2018 y se convirtió en una de las principales defensoras públicas del presidente durante sus campañas electorales.

Participó en actos de recaudación de fondos, intervino en convenciones republicanas y mantuvo contacto frecuente con dirigentes, empresarios y donantes del movimiento MAGA. Su relación sentimental con Trump Jr. terminó en diciembre de 2024, poco antes de que el presidente anunciara su nombramiento como embajadora en Grecia.

Aunque la ruptura no puso fin inmediatamente a su vinculación política con los Trump, las últimas revelaciones parecen haber acelerado su distanciamiento. Preguntado esta semana por Guilfoyle, el presidente subrayó que nunca había sido integrante de su familia y recordó que había mantenido una relación con su hijo tiempo atrás.

Su trayectoria dentro del círculo presidencial también plantea interrogantes sobre las posibles consecuencias de la controversia. Durante años, Guilfoyle participó en actividades políticas y de financiación republicana que le permitieron conocer personalmente a numerosos integrantes del entorno MAGA. Sin embargo, no existen pruebas públicas de que disponga de información comprometedora sobre la familia Trump ni de que esté considerando divulgar conversaciones privadas como respuesta a su destitución.

La demanda del donante abre otro frente judicial

La controversia continúa ahora en los tribunales de Kentucky. Deters presentó el jueves una demanda por difamación contra Guilfoyle y sus abogados Jesse Binnall y David M. Schwartz, después de que estos cuestionaran sus acusaciones.

El empresario también rechaza la versión de la defensa, según la cual mantenía pagos pendientes con Guilfoyle por su participación en eventos políticos. En un comunicado difundido junto con la demanda, Deters recordó que los abogados habían prometido defenderse enérgicamente de sus acusaciones y añadió: «Ahora pueden hacerlo en Kentucky».

Deters, que durante años apoyó económicamente actividades vinculadas al entorno republicano, sostiene que sus relaciones con Guilfoyle incluían pagos por apariciones en actos conservadores. También ha reconocido que buscaba su intermediación para contactar con funcionarios federales.

La demanda podría dar lugar a nuevas declaraciones y al examen de comunicaciones entre ambas partes. Por el momento, las acusaciones no han derivado en una condena judicial contra Guilfoyle y su defensa mantiene que las reclamaciones del empresario carecen de fundamento.

El caso supone un nuevo episodio de escrutinio sobre las relaciones entre donantes, figuras políticas y funcionarios de la Administración Trump. Mientras Guilfoyle abandona su responsabilidad diplomática, el procedimiento iniciado por Deters mantiene abierta la disputa sobre el origen de los pagos, los servicios ofrecidos y el posible uso de contactos políticos para obtener beneficios personales.

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