Europa se revuelve contra Pedro Sánchez y su política de puertas abiertas a todos los inmigrantes que quieran entrar en Europa. Los primeros ministros y ministras de Austria, Republica Checa, Italia y Dinamarca reunidos hoy en Bruselas han acusado a Pedro Sánchez de generar un efecto llamada con su regularización masiva de inmigrantes que vulnera la normativa comunitaria y exigen a Ursula von der Leyen que se mantenga «un alto nivel de vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión Europea» en clara alusión a la crisis de Ceuta. Giorgi Meloni (Italia), Mette Frederiksen (Dinamarca), Andrej Babis (Repíublica Checa) y Christian Stocker (Austria) celebraron una reunión informal junto al primer ministro neerlandés, Rob Jetten, al margen de la cumbre del Consejo Europeo que se ha celebrado hoy.
En esa reunión del Consejo también participaron los líderes de Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Finlandia, Alemania, Grecia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia. Durante dicha cumbre se abordó el endurecimiento de la política migratoria, la crisis de Ceuta, la respuesta a los ataques híbridos y el mantenimiento del apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa. Varios de los socios europeos de Sánchez le responsabilizan de la avalancha de inmigrantes en Ceuta al considerar que ha provocado un «efecto llamada» que está afectando a toda la Unión Europea.
Babis y los políticos capaces de sustituir población
El más contundente fue el primer ministro checo, Andrej Babis, que criticó sin medias tintas el modelo de acogida del gobierno español y las triquiñuelas de Pedro Sánchez. «Vemos lo que está ocurriendo en España. Algunos políticos son capaces de sustituir a la población simplemente para mantenerse en sus cargos y seguir en el Gobierno. Eso no tiene nada que ver con nosotros», aseguró el dirigente.
«Estoy convencido de que para algunos de esos países ya es demasiado tarde y quizá algún día tengamos que defender nuestras fronteras para impedir que lleguen a nuestro país migrantes procedentes de los países occidentales si esto continúa así. Y, naturalmente, nos estamos preparando para ello», advirtió Babis, que criticó la política de inmigración de Países Bajos e hizo hincapié en que será la República Checa la que tenga la última palabra sobre quién vive en su territorio.
Meloni pide más eficacia
Por su parte, el Gobierno italiano informó en una nota que Giorgia Meloni «brindó la oportunidad de revisar los progresos realizados en los últimos meses y las iniciativas futuras, con especial atención a la prevención de las llegadas irregulares masivas, la explotación de los migrantes y la aplicación del nuevo marco regulatorio europeo». En referencia a los recientes sucesos de Ceuta, el comunicado incide en que Meloni «subrayó la necesidad de mantener un alto nivel de vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión, centrándose en la prevención de la inmigración irregular y los riesgos de seguridad conexos».
La man>Frederiksen, más contundente
Mette Frederiksen, primera ministra danesa, fue más rotunda que Meloni en su planteamiento ante la Comisión Europea (CE), a la que planteó que estudie si hay países del bloque que «contradicen» la política migratoria europea. «He pedido a la Comisión que examine si un país hace, por así decirlo, casi lo contrario de lo que hacemos los demás», comentó la socialista Frederiksen, sin mencionar directamente a nadie pero en clara alusión a los manejos que se ha inventado Pedro Sánchez para intentar alterar las próximas elecciones del 29-N, como la ley de nietos.
Y continuó mostrando sus diferencias con la política de inmigración española. «Es decir, si alguien entra ilegalmente en un país y de repente obtiene permiso para permanecer allí legalmente, esto contradice, en el fondo, la política de inmigración que hoy cuenta con una amplia mayoría en Europa», añadió Frederiken, más dura en sus planteamientos en cuestiones migratorias que varios de sus compañeros de la familia socialista europea. Además, subrayó la necesidad de intervenir cuando un país «de fuera de Europa» utiliza a personas como parte de «una guerra híbrida», es decir, empuja a migrantes y extranjeros a cruzar la frontera. «Lo hemos observado en varios países. En esto estamos de acuerdo y hay que poner fin a esto de inmediato», dijo la primera ministra danesa.
Austria ve una «mala señal»
Por su parte, el canciller austríaco, Christian Stocker, señaló a España y criticó la regularización de migrantes por enviar una «mala señal» en un momento en que la UE trata de frenar la inmigración irregular. Stocker advierte que estas decisiones tienen «consecuencias», dejando claro que la medida del Gobierno español ha contribuido a la crisis migratoria de Ceuta.
«Independientemente de que exista o no una relación directa, no sé si lo ocurrido en Ceuta habría sucedido sin esa señal», aseguró el dirigente austríaco, quien defendió los esfuerzos europeos para reforzar las fronteras y establecer centros de retorno en terceros países. «Los acontecimientos de Ceuta nos han demostrado que necesitamos nuevas posibilidades para reaccionar adecuadamente en determinadas situaciones excepcionales», recalcó Stocker.





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