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La convocatoria de los ‘chalecos amarillos’ terminó en saqueos y choques con la policía en París y otras ciudades. Hubo al menos 2.000 detenidos.
19.10.2026 00:01 Actualizado: 19.10.2026 00:01
El olor a plástico quemado, el humo y las cenizas dominaron el ambiente en París un día después de que una ola de protestas, que derivó en vandalismo, golpeó las principales ciudades de Francia.
Pasadas las tres de la tarde, las calles volvieron a llenarse de gente. “Es lamentable, aterrador, manadas de jóvenes vinieron aquí ayer, saqueando, rompiendo todo, con total impunidad”, lamenta Cécile Rogue, de 57 años.
La convocatoria nació hace una semana en redes sociales. Los ‘chalecos amarillos’, el movimiento surgido en 2018 contra el alza de los combustibles y el costo de vida, llamaron de nuevo a protestar por la pérdida de poder adquisitivo.
Se sumaron los estudiantes de secundaria, movilizados desde finales de septiembre, además de sindicatos, organizaciones profesionales y líderes de izquierda, en lo que debía ser una “convergencia de luchas”.
La jornada empezó incierta, según el diario Le Monde. A las diez de la mañana, frente a la estación de Saint-Lazare, un ‘chaleco amarillo’ resumía su doble ambición: “Primero, la revolución, pero también dormir en la cama de Macron”.
Poco después llegó una unidad motorizada de la policía, que registró y multó a los presentes. Todos se dispersaron, más furiosos, y comenzó una serie de persecuciones por las calles que no terminaría con la noche.
La marcha principal, que partió de la plaza de la República, fue pacífica. Sabrine Kharbach, portavoz de la Unión de Estudiantes, la describió como “una ola gigante” y dijo que seguían “la tradición de mayo del 68”.
Entre la multitud, Lucie y Thomas, recién graduados de la escuela de negocios HEC, reconocían: “Somos conscientes de que fuimos estudiantes privilegiados y que tenemos el deber de mostrar solidaridad”.
En Besançon, Rafik, que pidió reservar su apellido, dijo que había ido a apoyar a los ‘chalecos amarillos’ y a dar visibilidad a jóvenes de barrios populares.Pero en las calles contiguas la escena era otra.
Antidisturbios y encapuchados se enfrentaban a pedradas, ardían coches, bicicletas y contenedores, y grupos organizados en bloques negros atacaban líneas policiales cerca de la iglesia de la Madeleine.
Las fuerzas del orden parecían desbordadas, según Le Monde. Crecía, además, la convicción de que la violencia no la lideraban los estudiantes. Con las horas llegaron los saqueos.
Los asaltantes destrozaron los escaparates de marcas de lujo y de tiendas deportivas, y en la avenida Montaigne saquearon una tienda de Céline. La violencia se repitió fuera de París.
En Lyon, la oficina de turismo de la plaza Bellecour fue incendiada. En Marsella, un grupo enmascarado irrumpió en el ayuntamiento y derribó una estatua de Marianne, símbolo de la República. En Burdeos, saquearon la residencia del prefecto, y también hubo saqueos en Toulou-se.
Los organizadores estimaron que 800.000 personas se manifestaron en el país, mientras que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, habló de 550.000.
El balance posterior de la jornada es de unos 2.000 detenidos, 855 de ellos en París, 600 policías heridos y 1.500 comercios saqueados o destrozados. La cadena Franceinfo contó medio centenar de manifestantes heridos.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, denunció una “violencia de una intensidad extrema” y dijo que era “un milagro” que el balance no fuera mayor. Habló de una “maniobra política que justifica la violencia” y de “sembradores del caos”.
Ayer, mientras el presidenteMacron encabezaba una reunión de crisis, Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, que estuvo en la marcha, culpó a las autoridades: “Parece que el objetivo de esta estrategia policial es la confrontación. Lamentable”.
Macron culpa a la 'extrema izquierda' de los desmanes
En medio de las fuertes protestas, el presidente Emmanuel Macron salió en defensa de la fuerza pública tras acusaciones de brutalidad contra los manifestantes.
Ante la ola de desmanes y destrucción, el mandatario culpó a grupos de “extrema izquierda” de estar detrás de los incidentes.
“Elementos sediciosos procedentes de grupos de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes, desataron una violencia desenfrenada en nuestras ciudades. Se saquearon comercios; se atacaron –y en algunos casos, se destruyeron– edificios públicos, tiendas y ayuntamientos”, declaró Macron en una alocución pública.
El mandatario aseguró que nada justifica, explica o excusa los destrozos ocurridos a lo largo del país. Así mismo, en uno de los momentos más polémicos, declaró:
“El apoyo de la nación a nuestras fuerzas del orden y a nuestros cuerpos de seguridad interior. Han resistido y han hecho todo lo que han podido. Nuestros pensamientos están con los numerosos heridos y sus familias”.
“El Gobierno les ofrecerá respuestas. Y a partir de mañana, el primer ministro presidirá un comité de crisis para movilizar las ayudas con la mayor rapidez posible y acompañar a quienes atraviesan estos momentos tan difíciles”, concluyó Macron.
*Con información de AFP




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