Flavio Bolsonaro, candidato en las últimas elecciones presidenciales de Brasil, ha huido a EE UU, incumpliendo así el dictamen del juez del Tribunal Supremo, Alexandre Moraes, de no abandonar el país. El magistrado ordenó la entrega de sus pasaportes horas después de su derrota frente a Lula da Silva, quien se impuso con un 51,79% de los votos, pese a no figurar como favorito.
La Policía Federal de Brasil reforzó sin éxito los controles fronterizos para tratar de frustrar una salida llena de interrogantes. Uno de sus hermanos, Eduardo Bolsonaro, llegó a negar su fuga a medios brasileños, sosteniendo que "la izquierda" estaba tratando de "justificar acciones en su contra". La confirmación final llegó de manos de funcionarios de Estados Unidos y miembros de su propio partido a medios brasileños y estadounidenses.
Bolsonaro –que cuenta con varios pasaportes por su condición de senador y vínculos con Italia– debería haberlos entregado en un plazo de 24 horas, de forma que su vigencia fue anulada por las autoridades. Las medidas adoptadas por el juez Moraes responden a una investigación por blanqueo de dinero y evasión de divisas a través de casas de apuestas en línea que permanece abierta y en la que estarían involucrados tanto el hijo del expresidente Jair Bolsonaro como el abogado Willer Tomaz.
"Nunca pensé en salir del país"
"Nunca pensé en salir del país. Voy a entregar mis pasaportes y voy a defenderme de esta aberración", afirmaba Bolsonaro en un vídeo publicado el lunes en redes sociales, en el que denunciaba que estaba saliendo de casa de su padre –quien permanece en arresto domiciliario por incitar a un golpe de Estado– cuando fue notificado de la orden por agentes de Policía. "Nadie va a callarme", agregaba en la publicación.
Según su versión, la decisión del magistrado de restringirle la salida del país responde a motivos políticos, y se encuentra relacionada con un supuesto comentario que hizo su hermano sugiriéndole abandonar Brasil si perdía los comicios, como finalmente sucedió. El auto judicial, de igual manera, prohíbe el contacto entre Bolsonaro y Willer Tomaz. La investigación comenzó en el Estado de Río Grande y fue elevada al Supremo cuando apareció el nombre de Bolsonaro, quien se encuentra aforado como senador. Estaba previsto que el líder del Partido Liberal (PL) perdiera su escaño en la Cámara Alta en febrero, una vez arrancase la nueva legislatura.
Sería la primera vez en décadas que el abogado de profesión no ejerciera un cargo público, en un momento de máxima incertidumbre sobre su futuro político y judicial. Este martes, además, el Tribunal Supremo de Brasil ordenó a la Policía Federal abrir una nueva investigación sobre el "posible origen, circulación y destino de fondos extranjeros" a su campaña, así como la presunta interferencia electoral, mediante "manipulaciones" en redes sociales, perjudicando así al resto de aspirantes.
La investigación judicial apunta, entre otros aspectos, a posibles vínculos de la campaña de Bolsonaro con la organización Rockbridge Network, un grupo estadounidense de articulación política, entre cuyos fundadores figura el actual vicepresidente de EE UU, JD Vance. La decisión fue adoptada por el magistrado Flávio Dino, alegando que "no se admite la interferencia directa o indirecta de un Estado extranjero" en asuntos sometidos a soberanía brasileña.
Argentina niega la presunta entrada de Bolsonaro
Los rumores sobre la salida de Bolsonaro salpicaron a Argentina, cuyo presidente, Javier Milei, ha mostrado en numerosas ocasiones su apoyo a la candidatura del político de extrema derecha. En este sentido, el Gobierno argentino se apresuró a desmentir la posibilidad de que el brasileño hubiera ingresado en el país desde la frontera con Puerto Iguazú, para tomar desde allí un vuelo con destino a EE UU.
Donald Trump no dudó en sembrar la duda sobre las elecciones presidenciales en Brasil. El lunes, el mandatario sostuvo ante la prensa: "Yo no tomé partido, pero me pareció otra elección amañada (...) las elecciones tienen que ser incuestionables, y a mí me pareció que se vio muy mal", zanjó. Al ser preguntado si planeaba "hacer algo en relación con las elecciones", insistió en que "no estoy gobernando Brasil. Estoy gobernando Estados Unidos".
Flavio Bolsonaro también se negó a reconocer los resultados en un principio, asegurando que solicitaría la anulación. La rectificación vino unas horas después. Su equipo distribuyó una declaración en la que parecía resignarse a ejercer la oposición.





💬 Debate de la Comunidad 0