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Con un 100 % escrutado, solo resta el conteo de votos de 'doble sobre'. Servicios secretos investigarán si Catar intervino. Doha niega acusaciones.
EDITORA DE INTERNACIONAL29.10.2026 14:30 Actualizado: 29.10.2026 14:30
El partido del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, fue el más votado en las elecciones del martes, obteniendo 27 escaños frente a los 21 de Yashar! de Gadi Eisenkot, tras el escrutinio del 100 por ciento de los votos y a falta de que se contabilicen los de "doble sobre", diseñado para permitir el sufragio de ciudadanos que no pueden acudir a su centro de votación habitual el día de las elecciones.
Esto da a la coalición pro-Netanyahu un total de 53 escaños frente a los 48 del bloque opositor y 19 de las dos listas árabes, bisagra necesaria para alcanzar la mayoría de 61 escaños en el Parlamento.
Al primer ministro le faltan así ocho escaños para la mayoría absoluta, y al bloque de Eisenkot, 13, por lo que ninguno de los dos podría gobernar sin el apoyo de los partidos árabes o de diputados del bloque contrario, a menos que el recuento de los votos de "doble sobre" altere el reparto.
Ante el resultado, las acusaciones de fraude electoral y las sospechas de una posible injerencia extranjera abrieron un nuevo frente de tensión política después de que el Likud, el partido de Netanyahu, denunció un supuesto robo de los comicios a favor de las formaciones árabes, acusaciones que la Policía considera carentes de pruebas.
El Likud aseguró este miércoles haber presentado cientos de testimonios y pruebas ante la Comisión Electoral Central y los servicios de seguridad israelíes para denunciar presuntas irregularidades durante la votación del martes.
Entre ellas, mencionó la supuesta presencia de miles de sobres con dinero en efectivo y papeletas del partido islamista Raam. Sin embargo, la Policía israelí rechazó las acusaciones de que los partidos árabes hubieran intentado "robar las elecciones" y afirmó que no existen pruebas que las respalden.
En la misma línea, el director de la Comisión Electoral (CEC), Dean Livne, defendió la legalidad de los comicios y sostuvo que las afirmaciones sobre una vulneración sistemática carecen de fundamento.
Dicho órgano está compuesto por un juez que lo preside y por representantes de los distintos grupos parlamentarios según el tamaño de cada uno, con una mayoría actual a favor de la coalición de Netanyahu.
Investigación sobre una posible injerencia extranjera
Antes de esas declaraciones, el presidente de este cuerpo electoral, el juez conservador Noam Sohlberg, solicitó al jefe del Shin Bet (servicio de inteligencia interior de Israel), David Zini, que investigue denuncias recibidas -cuya fuente no detalla- sobre una posible injerencia extranjera en las elecciones.
En su carta a Zini, Sohlberg reconoció que no podía confirmar el fundamento de las sospechas, pero consideró necesario investigarlas por la posible implicación de entidades extranjeras.
El juez pidió que se presentaran los hallazgos, si los hubiera, durante la próxima semana.
De momento, el Shin Bet aseguró en un comunicado recogido por la prensa de Israel que su investigación sobre la presunta interferencia externa en las elecciones del martes "no debe culpar ni acusar a todo un sector", en referencia a la población árabe.
Las denuncias de intervención de Catar en las elecciones israelíes
Los medios israelíes informaron de que las denuncias incluyen la sospecha de que Catar habría destinado fondos a aumentar la participación electoral de los ciudadanos árabes de Israel.
No obstante, el origen de la información y el alcance de las sospechas no se han esclarecido públicamente, y el Gobierno catarí negó las acusaciones.
"Negamos firmemente las acusaciones de que Catar haya interferido en las elecciones israelíes o financiado cualquier actividad para influir en su resultado", señaló Majed al Ansari, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Catar.
"Acusan a Catar de comprar a Benjamín Netanyahu, a la izquierda política israelí y ahora, en esta última campaña, al voto árabe (...) Estas acusaciones son tan ridículas como peligrosas", agregó.
El Likud ha bautizado el caso como 'Raamgate', en referencia al partido árabe Raam, y ha afirmado que una eventual intervención extranjera para favorecer a las formaciones árabes constituiría un hecho de gravedad sin precedentes.
Por su parte, el líder de Raam, Mansur Abás, negó que su partido tenga relación con el supuesto caso de soborno electoral y aseguró que colaborará plenamente con las autoridades para esclarecer los hechos.
Lista árabe denuncia 'campaña coordinada' para cuestionar elecciones
La Lista Conjunta árabe, la segunda formación acusada, calificó los ataques del Likud como parte de una "campaña coordinada" que, según denunció, comenzó hace meses para cuestionar su legitimidad.
Esta coalición acusó a sectores de la derecha de negarse a aceptar los resultados y afirmó que las acusaciones tienen un componente racista. Su presidente, Yusef Yabarín, dijo que la campaña de incitación se ha intensificado después de que los resultados reflejaran una participación árabe sin precedentes.
Antes de las elecciones, la Comisión Electoral intentó vetar a partidos árabes, decisión que fue anulada por el Tribunal Supremo.
Las denuncias han provocado una dura reacción de la oposición, que acusa a Netanyahu de utilizar sospechas todavía no verificadas para cuestionar los resultados electorales y la participación récord de la población árabe.
El líder del bloque opositor, Gadi Eisenkot, denunció una supuesta operación para retrasar la publicación de los resultados y deslegitimar el funcionamiento de la próxima Knéset (Parlamento israelí).
A su juicio, el primer ministro en funciones pretende aprovechar información de alcance incierto para cuestionar el veredicto de las urnas.
En la misma línea, Yair Golán, dirigente izquierdista de Los Demócratas, acusó a Netanyahu de impulsar una campaña contra la población árabe para socavar la voluntad expresada por los votantes.
Eisenkot anuncia proyecto de ley para investigar fallos del 7 de octubre
Gadi Eisenkot anunció este jueves que presentará un proyecto de ley para establecer una comisión estatal de investigación de los fallos que permitieron la masacre del 7 de octubre de 2023 tras la investidura de la próxima Knéset prevista para este 10 de noviembre.
"Varios equipos ya están trabajando para ultimar los preparativos de diversas iniciativas: una ley sobre el reclutamiento (universal en el Ejército israelí), la creación de una comisión estatal de investigación sobre la masacre del 7 de octubre; y una reforma del mecanismo presupuestario para dar prioridad a quienes prestan servicio al país", afirmó Eisenkot en un videomensaje.
"Los planes están listos y, en coordinación con mis socios, procederemos a someterlos a votación tan pronto como comience el periodo de sesiones de la Knéset", agregó el dirigente.





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