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Los algoritmos aceleran la conexión entre startups y grandes empresas desde la raíz

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La necesidad de colaboración entre grandes empresas y startups se ha intensificado con la enorme disrupción que ha traído la inteligencia artificial (IA) al mundo de los negocios. La velocidad con la que equipos pequeños desarrollan nuevas soluciones empuja a las corporaciones a buscar tecnología fuera de sus propias estructuras para seguir el ritmo del cambio.

En muchos casos, además, esa relación empieza incluso antes de que exista un producto terminado y la gran empresa ayuda a perfilarlo durante su desarrollo.Con IA, equipos de cinco o diez personas pueden construir productos con una rapidez difícil de reproducir dentro de una gran organización, explica Lucía Chávarri, directora general de PATIO Campus, un espacio de colaboración entre corporaciones y startups en Madrid.

Dentro de una corporación, la burocracia, el número de personas y la coordinación entre departamentos hacen más difícil moverse con esa agilidad. Y una gran compañía difícilmente puede desarrollar por sí sola todo lo que aparece en el mercado, sostiene Chávarri.Un ejemplo es Ringr, una startup fundada en 2024 que desarrolla IA de voz conversacional capaz de recibir y realizar llamadas.

Trabaja con L'Oréal, Mahou y Pascual, entre otras grandes compañías, cuenta Diego Cuadrado, fundador y CEO. La tecnología se utiliza en atención al cliente, cobro de deuda, gestión de pedidos y otras operaciones. Ringr escala mucho dentro de sus clientes y, en menos de seis meses desde que empieza a trabajar con ellos, puede llegar a triplicar la facturación a medida que amplía su implantación dentro de la compañía, explica.Otra de estas empresas es Anyformat, que colabora con L'Oréal, Iberia y Ecoembes.

En su caso, usa la IA para procesar documentos, como contratos y facturas, y extraer información para convertirla en datos estructurados que puedan utilizar otros sistemas, dice Juan Huguet, CEO y cofundador. Cada día se crean alrededor de 1.000 millones de documentos PDF en el mundo, según Huguet, una cifra que ayuda a entender la magnitud del reto que afrontan las grandes empresas para automatizar la gestión de toda esa información.Manera de colaborarLas grandes compañías ayudan a impulsar estas tecnologías disruptivas de distintas formas.

Pueden establecer acuerdos de colaboración que aporten ingresos a las startups, inyectarles capital o incluso, en ocasiones, crear ellas mismas nuevas empresas a través de un proceso llamado venture building. Para el gigante lácteo Pascual, la mayoría de la tecnología que necesita para innovar se encuentra fuera de la organización, dice Gabriel Torres Pascual, director de Pascual Innoventures, el brazo de venture de Grupo Pascual.

Con el objetivo de captar las innovaciones más punteras, Pascual Innoventures explora distintos tipos de colaboración —como cliente, inversor o creador de compañías— para apoyar áreas de negocio como alimentación, agricultura, distribución, consumo, sostenibilidad y circularidad, entre otras.

Así, han invertido directamente en trece startups, con la mayoría de las cuales mantienen además algún tipo de colaboración, y han creado otras cinco mediante venture building desde que comenzaron esta actividad a principios de 2023, explica Torres Pascual.En el caso de L'Oréal España y Portugal, el proceso de trabajo con una startup empieza identificando un problema real del negocio que necesita una solución, dice María Barrié, directora de open innovation.

A partir de ahí, buscan startups que cuenten con un producto mínimo viable ya probado para poder escalar la solución relativamente rápido si la prueba funciona. A través de un modelo como cliente, conocido como venture client, L'Oréal paga una prueba de concepto, o POC, para comprobar cómo funciona la solución en un entorno controlado durante un periodo de entre tres semanas y tres meses, explica Barrié.Puertas abiertasContar con grandes empresas como clientes abre puertas a las startups ante los inversores, dice Enrique Linares, cofundador del fondo de capital riesgo Plus Partners.

Trabajar con grandes cuentas demuestra que los emprendedores entienden el problema que buscan resolver, saben vender y tienen un producto capaz de responder a un cliente exigente. En Plus Partners, además, hablan a menudo con esos potenciales clientes para conocer sus necesidades y su valoración del equipo y del producto.Con IA, pequeños equipos pueden crear productos con una rapidez difícil de igualar en una gran organizaciónCuando una de estas startups consigue trabajar con una gran empresa, se produce un efecto cascada, explica Chávarri, de PATIO.

Para las demás corporaciones, el riesgo percibido disminuye porque esa compañía joven ya ha superado controles legales, de compras y de cumplimiento normativo. Ese primer respaldo puede abrirle la puerta a nuevos clientes, aunque conseguir una POC y lograr después extender la solución dentro de una gran organización son retos distintos.El contacto con ese gran cliente puede empezar incluso antes de que el producto esté terminado.

Linares, de Plus Partners, explica que algunas grandes empresas actúan como design partners desde la fase semilla, detallando qué necesitan y proponiendo cambios durante el desarrollo. Ese intercambio permite entender mejor lo que demanda el mercado y avanzar más rápido, mientras la corporación obtiene un producto prácticamente adaptado a sus necesidades.

Hace solo un par de años habría sido impensable que una startup en fase semilla trabajara con una gran compañía; hoy es muy común, sostiene.Las grandes corporaciones llevan años desarrollando programas de innovación y emprendimiento, aunque el contacto con startups se esté adelantando.

Jon Mikel Zabala, profesor de Deusto Business School, recuerda que, según el III Informe de Emprendimiento Corporativo en España, elaborado por el Centro Internacional Santander Emprendimiento, el 94% de las grandes compañías analizadas desarrolla programas de innovación abierta o intraemprendimiento y el 69,7% acumula al menos cinco años de experiencia en estas actividades.En inteligencia artificial, el Open Innovation Report 2025 de Sopra Steria e INSEAD, también citado por Zabala, señala que el 62% de las organizaciones españolas consultadas había colaborado con startups en ese ámbito durante los dos años anteriores.Del piloto al negocioQue una POC funcione no significa que la tecnología pueda desplegarse de golpe en toda la compañía.

De las 14 realizadas este año por L'Oréal España y Portugal, cuatro seguían en marcha y otras cuatro estaban ya escalando dentro de la organización, según Barrié. Para dar ese salto, L'Oréal trabaja con los departamentos implicados en una segunda fase denominada Life After POC.

En una compañía con 37 marcas, explica, no se puede pasar directamente de probar una tecnología en una de ellas a implantarla en todas. El objetivo final es extender gradualmente la solución hasta convertir a la startup en un proveedor habitual.Para Cuadrado, de Ringr, no es lo mismo probar la IA por curiosidad que hacerlo para resolver un problema concreto.

En unas compañías, el piloto apenas avanza; en otras, cobra impulso cuando Ringr encuentra un departamento que realmente necesita la solución. Durante las pruebas, la startup pregunta a sus clientes qué quieren medir y pone el foco en comparar costes y resultados antes y después de introducir la tecnología.

Si los indicadores muestran un retorno positivo, el proyecto puede llegar a la dirección y extenderse a otras áreas, explica.Una startup puede demostrar que su solución funciona con cientos o miles de unidades, pero el reto llega si finalmente una empresa decide adoptarla y necesita millones, explica Torres Pascual, de Pascual Innoventures.

La dificultad también puede estar dentro de la gran compañía, donde la inercia de los procesos y los presupuestos y objetivos anuales dificultan dedicar atención a proyectos de largo plazo.Para impulsarlos, considera fundamental que los primeros ejecutivos crean en estos programas, pregunten por sus avances en las reuniones y establezcan incentivos que impliquen al resto de la organización.

La IA permite a las startups desarrollar soluciones cada vez más rápido; el desafío para las grandes compañías es conseguir que lleguen a formar parte de su negocio.

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