Hubo una época en la que los políticos se comprometían a dejar las pensiones fuera de la contienda partidista y trabajaban juntos en buscar soluciones para garantizar la sostenibilidad del sistema. Fue en abril de 1995, hace ya más de tres décadas, cuando por unanimidad el pleno del Congreso de los Diputados aprobó lo que se conoció como el Pacto de Toledo, que consistió en la redacción de un documento con 15 recomendaciones originales que fijaron las reglas del juego de la Seguridad Social moderna en España.
Desde entonces se constituyó una comisión parlamentaria en la que se escuchaba a expertos y se tomaban decisiones sobre las medidas que se podían tomar para garantizar unas pensiones suficientes, pero también sostenibles.De ese pacto salieron medidas como que poco a poco los complementos a mínimos para pensiones se pagarían con cargo a impuestos y no a cotizaciones, se acordó ir alargando el número de años que se tenían en cuenta para calcular la pensión, o crear una hucha para que en los años de exceso de cotizaciones se pudiera ahorrar para cuando el sistema tuviera déficit.No obstante y para ser honestos, un año después de firmar el pacto, en la campaña electoral de 1996, las pensiones entraron de lleno en el fango político.
En lugar de quedar fuera del debate, se convirtieron en uno de los principales campos de batalla entre el PSOE de Felipe González y el Partido Popular de José María Aznar. Al igual que hoy, el PSOE de González, que llegaba a las elecciones muy desgastado por los casos de corrupción y la crisis económica, agitó la campaña del miedo entre los mayores augurando que la derecha pondría en peligro sus pensiones y el Estado de bienestar.
¿Les suena? Se parece demasiado a lo que estamos escuchando estos días.El PP, por su parte, reaccionó acusando a los socialistas de hacer una campaña que bautizaron como «asustaviejas» y les recriminaron haber roto el consenso del Pacto de Toledo. Pero lo cierto es que los populares se tuvieron que empeñar muy mucho en convencer a los pensionistas de que sus jubilaciones estaban garantizadas.Y la verdad es que los ocho años posteriores les dieron la razón, no hubo un solo recorte en las pensiones.
De hecho, fue precisamente el PSOE de Zapatero el que en el año 2010, con el país pendiente de un posible rescate europeo, congeló por primera vez en la democracia las pensiones. Y fue también el PSOE de Zapatero el que aprobó la ley que este 2027 acaba de aplicarse completamente para retrasar de manera paulatina la edad legal de jubilación desde los 65 a los 67 años .
El PP de Rajoy en plena crisis económica aplicó después reformas para garantizar el futuro del sistema que el PSOE de Sánchez derogó, como la revalorización en base a un índice que tenía en cuenta otros parámetros, aparte de la inflación, o el factor de sostenibilidad que tenía en cuenta a la hora de calcular las nuevas pensiones factores como la esperanza de vida.
El Gobierno de Sánchez volvió a ligar las prestaciones a la inflación media, eso sí, como no ha actualizado el IRPF con esa inflación, buena parte de la subida vuelve a las arcas de Hacienda con la subida de impuestos.De esta evolución solo me queda una cosa clara: todos los partidos van a intentar congraciarse con los 9,5 millones de pensionistas , que tienen más pesos que una población joven cada vez más reducida y que es la que tiene que sostener esas pensiones.
Pero no se engañen con la generación del baby boom llamando a las puertas de la jubilación, lo cierto es que van a ser necesarias reformas para sostener el sistema, gobierne quien gobierne.






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