En medio del debate sobre los pros y contras de la Inteligencia Artificial, su eficiente aplicación en el entorno empresarial se convierte en estratégica, crítica, un elemento esencial en la 'cultura de empresa' que requiere un sólido modelo de gobernanza. Tecnología y, sobre el terreno, personas que se enfrentan al reto de no perder el paso ante esta inapelable, disrupción tecnológica, más aún en el caso de las pymes.IndesIA, Asociación Industrial para el Impulso de la Economía del Dato y de la Inteligencia Artificial, se creó para facilitar esta adopción en las empresas, con la unión de actores relevantes en diversos sectores como, entre otros, Repsol, Telefónica, Inditex, Gestamp o Navantia.
Una amplia nómina de socios y colaboradores (más de 150 empresas, entidades y organismos) en el ámbito de la colaboración público-privada y con contribuciones a la sociedad como sus acciones de formación, el 'Barómetro IndesIA 2026' y el Foro IndesIA.Como destaca Valero Marín, director general de Cliente en Repsol y presidente de IndesIA, «nacimos para ser una asociación que propicie que ocurran cosas, más allá de recomendaciones o de favorecer entornos de networking.
Hemos creado, por ejemplo, una metodología de aceleración para pequeñas y medianas empresas, con formación, pero también con un proactivo acompañamiento para identificar retos y poder solucionarlos a través de la IA, una plataforma de datos que propicia el desarrollo de productos de IA autoconsumible, etc.».En este contexto de imperiosa necesidad de conocimiento y desarrollo, el propio Barómetro indica cómo el uso de la IA en las pymes industriales españolas supera, por poco, el 4,1% (por ello, entre los objetivos de IndesIA figura el alcanzar el 20% lo antes posible).
«No se trata (subraya Marín) solo de adoctrinar, formar o convencer, sino de bajar a la acción y acompañar, como orientadores para trabajar con la IA, en un recorrido crítico en la competitividad de cualquier empresa. Para ello, factores como el talento y la labor de las administraciones públicas son fundamentales».Público, privadoEn el caso de la relación con las administraciones públicas, el presidente de IndesIA comenta: «Tenemos, con la Comunidad de Madrid, un programa de aceleración para pymes por el que han pasado más de 80 pymes, en colaboración con la EOI, para crear pilotos de IA que permitan descubrir y aplicar todo su potencial».
Otro ejemplo es el modelo de colaboración con el gobierno del País Vasco, «que ya preparamos en otros territorios, como en el caso de Canarias. Acciones que no solo propician afrontar con eficiencia procesos como el análisis de ventas, la gestión de licitaciones y subvenciones, la creación de asistentes específicos para tu negocio, la digitalización automática de albaranes, etc.».«Las pymes con IA crecen a un ritmo del 7,25%, frente al 4,34% de las que carecen de ella»En estos casos, IA implica, sin duda, crecimiento empresarial: como se recoge en su Barómetro: «En términos agregados, las pymes con IA crecen a un ritmo del 7,25%, frente al 4,34% de las que carecen de ella, y experimentan un incremento aproximado del 2,9% en sus ventas».
Un escenario en el que no siempre el tamaño del territorio implica mejores resultados, como destaca el estudio: «Los territorios que más presupuesto reciben no coinciden siempre con los que presentan mayores niveles de adopción empresarial, lo que exige una reorientación estratégica de los recursos para maximizar su absorción y eficacia».La capacidad tractora de las grandes compañías atrae muchas empresas que forman parte de este ecosistema.
«En este entorno (añade), contamos, por ejemplo, con mesas colaborativas sobre sectores específicos, por ejemplo, la energía, la construcción, las telecomunicaciones, etc.. Y aportamos un inventario de casos de uso (y de éxito) para que puedan acceder a ello e implantarlos en sus organizaciones, como referencias claras para empezar, o para rectificar, si es el caso».
Toda una gama de propuestas en las que también se incluyen asistencias a comités de dirección, relación con CIOOS, etc.ResponsabilidadUno de los objetivos del desempeño de IndesIA es, cómo destaca Marín, «que no se identifique a la IA con la posibilidad de perder el trabajo, de ser reemplazado.
Es un nuevo caso de disrupción tecnológica ante el que hay que subirse a la ola para no quedarse atrás, ante la evidencia de que se la IA podrá asumir tareas repetitivas, burocráticas, para mejorar la competitividad». Un desafío, en todo caso, para la Responsabilidad Social Empresarial del siglo XXI: mejorar la productividad y, por lo tanto, la competitividad, sin renunciar al 'factor humano'.Una era, por lo tanto, de desafíos, a toda velocidad e intensidad, ante la que destaca la relevancia (en un mapamundi con actores como EE.UU. o Cina) de vectores como la legislación «en el que la UE demuestra su compromiso con el despliegue normativo, ante el que hay que ser cautos con la sobrerregulación», el talento (siempre el talento como piedra angular del desarrollo empresarial) o la necesidad de cohesionar y proyectar un 'modelo de negocio' europeo («no tenemos grandes 'campeones' en IA, pero sí capacidad para propiciar ventajas competitivas si apostamos por proyectos industriales-tecnológicos basados en los datos y la IA»).«La red eléctrica en España es un 'cuello de botella', y eso hay que resolverlo»La energía es clave : «El consumo energético (concluye Marín) se duplica cada 40 años a nivel mundial, y la enorme necesidad energética por parte de los centros de datos no se puede satisfacer, de momento, con energía renovable, por lo que hay que contar con un 'mix energético mientras nos dirigimos a la descarbonización».
Eso sí, en España, hay un problema de 'toma de tierra' ante este enorme despliegue: «Tenemos los centros de datos, la energía… pero cómo nos conectamos? La red eléctrica es un 'cuello de botella' y eso hay que resolverlo».






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