La semana pasada, uno de los estrategas más reputados del mundo, Michael Harnett, de Bank of America, señaló el eventual cambio de gobierno en España como una de las potenciales sorpresas positivas para el mercado en lo que queda de año. Importa destacar que no es habitual que un perfil como Harnett señale concretamente a un país como España.
Y mucho menos en positivo. Esto es precisamente lo que hace de esta recomendación algo digno de mención.Las razones detrás de este análisis son las que llevamos tiempo repasando en esta página. Un cambio de política económica y, sobre todo, fiscal puede ser muy beneficioso para la economía española en este momento del ciclo.
Los vientos de cola están ahí. A nada que se toquen algunas teclas, se puede aprovechar mucho mejor este ciclo. Otra forma de verlo es pensar que habría sido de nuestra economía estos últimos años si se hubiera hecho algo en materia económica o fiscal. No se trata de un ejercicio muy complicado si consideramos que no se ha hecho prácticamente nada.
Y lo poco que se ha hecho, medidas arbitrarias de corte populista, se ha traducido en mayor inseguridad jurídica. La asunción que hace el estratega americano es muy simple: a nada que los que lleguen ayuden un poco con políticas más razonables, los españoles van a tener ciclo para rato.
Un cambio de política económica y, sobre todo, fiscal puede ser muy beneficioso para la economía española en este momento del cicloToca, una vez más, y aunque dadas las circunstancias sea consciente de que caerá en saco roto, enfatizar que es el español quien no está al tanto de la oportunidad que tiene ante sí.
Hemos llegado a un punto en que el ruido político es tanto que los que estamos más cerca hemos perdido la perspectiva. Las llamadas de atención de fuera deben servir para que los inversores, recapaciten. No es tarea fácil en el clima de enfrentamiento actual. De hecho, ni siquiera los que lo llevan en el sueldo están siendo capaces de abstraerse de la pelea a garrotazos en la que se ha convertido nuestro día a día y de tener la perspectiva suficiente para ver la oportunidad que desde fuera ven tan evidente.
El consuelo es que ya no quedan muchos días para saber cuál es el desenlace de las próximas elecciones. Queda esperar que pasen los días y que acabe pasando lo que tiene que pasar. Entonces a muchos, esperemos, se les caerá la venda. Algunos, pocos, quizá se adelanten.
Están todavía a tiempo.Ruido en los bancosVuelven a sonar tambores de operaciones en el sector bancario. La semana pasada asomó a las páginas de los medios la posibilidad de una fusión entre Sabadell y Unicaja. No es nada nuevo, pero sí sirve como llamada de atención.
Hay dos tipos de bancos en España: los que saben que en el actual contexto no tienen el tamaño suficiente para seguir solos y los que siguen sin saberlo.En estas circunstancias puedes hacer que las cosas pasen o puedes seguir mirando para otro lado y un día enterarte por la prensa de lo que está pasando.
Importa tener claro que si no estás sentado en la mesa eres parte del menú. El banco catalán conoce el lugar que ocupa en el mundo y los últimos pasos que ha dado son para tratar de ser dueño de su destino. No se trata de una tarea fácil. Las integraciones son complejas y por sí mismas no te sacan del menú.
Mucho menos si se entiende que esto no va solo de España y que el tablero de juego es, como mínimo, europeo. Hay dos tipos de bancos en España: los que saben que no tienen el tamaño suficiente para seguir solos y los que siguen sin saberloHay quienes lo han visto claro y están liderando el proceso.
Unicredit hace tiempo que entendió que el que pega primero pega dos veces y se lanzó a abrir vereda. Otros, son ejemplo de lo que no hay que hacer. Han puesto excusas inverosímiles que les han llevado a dejar pasar oportunidades que difícilmente van a volver. La ventaja para España es que la profunda reestructuración que ha vivido el sector en los últimos años le coloca en un punto de partida envidiable para afrontar esta vuelta de tuerca en la que se definirán los campeones europeos.
Los bancos más pequeños y de perfil más local solo pueden tratar de ganar tamaño para salir de la diana con integraciones más o menos amistosas. Este juego de la silla es bueno para todos. Para el sector europeo porque es una muy buena forma de avanzar, por la vía de los hechos consumados, en la unión bancaria.
En el momento en el que haya cuatro o cinco nombres con exposición en los principales mercados europeos será mucho más fácil legislar esta materia sensible. Para el sector español, un menor número de jugadores redundará en un sistema financiero más sólido. Y los accionistas se beneficiarán de las rentabilidades que alcanzará el conjunto del sistema cuando ande el camino.Crecimiento potencialEl viernes pasado, donde Latorre, el vicepresidente Cuerpo se vanaglorió de que el crecimiento potencial de la economía española se había prácticamente doblado en los últimos dos años.
Resulta entendible que trate de apuntarse el tanto, pero cualquier observador sensato concluirá que esto ha ocurrido al margen de las políticas del actual Gobierno, por la sencilla razón de que no ha habido políticas económicas en esta legislaturaEs verdad que se ha producido una transformación estructural de la economía española, pero esta no ha sido fruto de ninguna iniciativa del Gobierno.
España lleva tiempo creciendo tres veces más que los países europeos con los que compara, pero esto no se debe a nada que se pueda achacar a los responsables económicos del país. Todo lo contrario. Se ha producido con medidas que en el mejor de los casos han sido contraproducentes si no directamente dañinas.
España lleva tiempo creciente tres veces más que los países europeos con los que compara, pero esto no se debe a nada que se pueda achacar a los responsables económicos del paísLa profunda transformación que se ha producido estos últimos años, y que ya se ha traducido en un mayor crecimiento potencial, sienta las bases de lo que aquí hemos definido como 'superciclo económico', a poco que el nuevo gobierno haga algo en materia económica y fiscal.
Son pocas las cosas que hay que tocar para aprovechar mejor las inercias actuales y lo que es indiscutible es que las bases de ese crecimiento son mejores que en cualquier otro ciclo que se haya vivido, lo que resulta muy esperanzador. Estamos en los primeros compases de un gran ciclo para la economía española.
Ciclo que con mucha seguridad se va a reforzar con un cambio de gobierno. Y desde luego nada de esto se debe a nada que haya podido hacer el Gobierno actual, que de lo único que puede presumir es de la enorme oportunidad perdida.





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