«La UE, construida por políticos, pese a dificultades y deficiencias, ha llegado a ser una potencia comercial mundial y un espacio de prosperidad y bienestar de referencia. La Comunidad Iberoamericana, que es una realidad social, económica y cultural de enorme vitalidad, permanece fragmentada, infrautilizada y, con demasiada frecuencia, ausente del tablero de la geopolítica mundial contemporánea».
En la semana en que Madrid acoge la XXX Cumbre Iberoamericana y el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, un informe encargado por CEOE parte de la constatación de esa paradoja para plantear una agenda política y empresarial a diez años, con el horizonte de 2035, que tiene por objetivo la transformación de Iberoamérica en un espacio de libre circulación de bienes, capitales y personas como el construido en Europa a lo largo de los últimos 70 años.El documento, elaborado por la Fundación Faes para CEOE, que todavía no se ha hecho público y al que ha tenido acceso ABC, ofrece un diagnóstico de los factores -la mayoría políticos e institucionales, por cierto- que han hecho imposible que «una comunidad de naciones con tanto en común permanezca tan fragmentada y ausente del tablero geopolítico contemporáneo», pero, sobre todo, pone sobre la mesa una hoja de ruta para convertir Iberoamérica en un espacio económico y de intercambio comercial digno de tal nombre «en el que las empresas puedan invertir, comerciar, contratar, innovar e internacionalizarse con menores costes, riesgos y cargas administrativas».El destino ha querido poner a Iberoamérica en el lugar adecuado en el momento justo en un contexto de grandes turbulencias geopolíticas.
Estados Unidos, China, India y la Unión Europea se han lanzado a una carrera por tener influencia en un territorio que no solo alberga dos terceras partes de las reservas globales del litio, esencial para las baterías de los dispositivos electrónica; un buen depósito de tierras raras; o un potencial sin comparación para generar energías limpias; sino también una población joven, un tesoro en un mundo desarrollado cada vez más envejecido.
«Los futuros emprendedores saldrán de Iberoamérica», advirtió Allamand.Las grandes empresas iberoamericanas en una listaEl primer paso es identificar y reconocer ese espacio económico como tal y para conseguirlo el informe encargado por CEOE plantea recoger en un registro los nombres de las principales empresas 'multiberoamericanas' (lo que otros llaman 'multilatinas'), como expresión más avanzada de esa integración económica en la región.
«Hay centenares de compañías operando a ambos lados del Atlántico. Estas empresas han construido al margen de los procesos intergubernamentales una arquitectura económica de facto. El mercado ha llegado más lejos que los acuerdos políticos», sostiene el documento.
No se trataría de clasificar a las empresas más grandes que operan en el espacio económico iberoamericano, sino de reconocer a las que tienen una presencia estable en la región, invierten a largo plazo en la misma, transfieren tecnología y conectan cadenas de producción, es decir, a las que la ayudas a avanzar, y ponen a su disposición una serie de herramientas que les reduzcan los costes de operar en varios mercados a la vez y les permitan persistir en sus proyectos, que son la principal base de ese área económica que se quiere apuntalar.
La propuesta plantea, por ejemplo, darles acceso a mapas actualizados de proveedores en la región -para facilitar su salto a nuevos territorios- (el secretario general Iberoamericano, Andrés Allamand, recalcó ayer que el 70% de la inversión internacional en la región se concentra en tres países: México, Brasil y Argentina); a convocatorias de contratación en sectores estratégicos (muy restringidas a empresas de otros países); y a programas de movilidad laboral y captación de talento.Ese es precisamente el otro gran vector de avance privado que plantea el informe solicitado por CEOE: la puesta en marcha de un gran programa iberoamericano de movilidad de talento, una especie de 'erasmus' a gran escala que implique a centros universitarios, centros de investigación y empresas y que permita poner en contacto el conocimiento y el talento disponible a ambos lados del Atlántico a disposición de las necesidades de las empresas.El punto de llegada de la estrategia es conseguir una libre circulación de bienes, capitales y personas, tal y como sucede en la UE, no tanto como objetivo sino condición necesaria para construir un área económica en sentido estricto.
Faltan más cosas. El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, insistió ayer en la inauguración del XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano en la necesidad de incrementar la seguridad jurídica y la certidumbre regulatoria en la región. «Que nos dejemos de ideologías y trabajemos por un orden y por hacer una Iberoamérica mejor, que facilite más la inversión empresarial», dijo.




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