La última vez que el Celta ganó en el Estadio de Vallecas la Liga era de 22 equipos, la mili era obligatoria, la moneda era la peseta, todas las casas tenían teléfono fijo y era muy extraño ver a alguien con un móvil, se podía fumar hasta en los hospitales, el teletexto ejercía de ChatGPT, la gente llamaba desde las cabinas, grababa sus canciones favoritas en un casette y el Madrid llevaba 30 años sin ganar la Champions. Tres décadas después, todo ha cambiado una barbaridad, pero el Celta no ha vuelto a ganar en el barrio vallecano.
El 21 de abril de 1996, Rayo y Celta afrontaban la jornada 37 de Liga, aunque todavía restaban cinco más por jugarse, con diferentes necesidades. Los vigueses estaban asentados en zona de nadie, muy lejos de Europa y con una distancia prudencial sobre la zona peligrosa, que marcaba el Sevilla con seis puntos menos, en puestos de promoción a Segunda. Más urgencias tenía el Rayo, con solo un punto más que los sevillistas. El entrenador vallecano era Marcos Alonso, padre del actual jugador del Celta, mientras que en banquillo vigués estaba Fernando Castro Santos, que había llegado en la novena jornada para sustituir a Carlos Aimar. Además, los dos equipos llegaban en mala dinámica, con una racha de cuatro partidos sin ganar en ambos casos.
El partido empezó con el Celta en modo apisonadora. En el primer minuto bastó un balón en largo de Patxi Salinas para que Juan Sánchez burlase a media zaga rayista y anotase el primero. El delantero de Aldaia fue protagonista también en el segundo tanto celeste a los ocho minutos, cuando le entregó el balón en bandeja a Milojevic para que batiera por bajo a Abel Resino. Y al cuarto de hora, Alejo Indias sentenciaba con un testarazo a placer dentro del área. Aquino recortó distancias antes del descanso y el equipo local se volcó durante todo el segundo acto sobre la portería olívica, pero fueron incapaces de batir a Toni Prats.
Treinta años han pasado de la última victoria céltica en Primera en el Estadio de Vallecas, pero solo la mitad si bajamos un peldaño. Y es que a comienzos del año 2011, el Celta volvió a repetir aquel 1-3 de 1996, pero esta vez en Segunda. Rayistas y celestes se disputaban la segunda plaza de ascenso directo en la jornada 18, ambos siguiendo la estela del líder Betis, y el partido empezaba con el Rayo mandando y anotando primero por medio de Coke, pero un gol en propia puerta de Arribas y un tanto de David Rodríguez en los primeros compases del segundo tiempo cambiaron por completo el escenario. El delantero talaverano selló su doblete y el triunfo céltico en los últimos minutos, aprovechando un genial pase de De Lucas. El Celta conquistaba Vallecas y asaltaba la segunda plaza. Pero desde entonces, cada visita al mítico barrio madrileño es una tortura.
El Rayo ascendió aquella temporada y el Celta lo hizo al año siguiente, por lo que desde entonces siempre se encontraron en Primera. El balance desde 2012 es de seis triunfos locales y cuatro empates, con un bagaje de 17 goles rayistas y 6 tantos celestes. El equipo vigués solo ha marcado dos goles en sus últimos cinco desplazamientos a Vallecas y esos dos tantos fueron obra de Borja Iglesias, que este sábado no podrá jugar por lesión. A pesar de ello, el conjunto olívico intentará romper esta larga maldición en un día propicio para las meigas, previo a la noche del Samaín en Galicia.
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