En contra de lo que el protagonista pretendía, no hará falta esperar al 9 de noviembre para conocer el nombre del tenista al que dirigirá Juan Carlos Ferrero durante la próxima temporada. El preparador español, de 46 años, ocupará en 2027 el banquillo del estadounidense Ben Shelton, el jugador que, precisamente, eliminó a Carlos Alcaraz en la última edición del US Open. La información, adelantada por el diario The Times y confirmada después por ambas partes, precisa que el valenciano se unirá al actual cuerpo técnico del norteamericano, liderado por el padre del tenista, Bryan (60 años). Shelton es actualmente cuarto en el ranking mundial y por ahora ha conquistado siete títulos, con el Masters de Canadá (dos veces) como logro más relevante.
Por tanto, se acabó el misterio, aquellas voces que sugerían una morbosa alianza con Jannik Sinner —descartada el pasado lunes, al anticipar también The Times el nexo venidero entre el italiano y el sueco Magnus Norman— o tal vez con Rafa Jódar, que navega por el circuito en compañía estricta de su padre Rafael. Tampoco se embarcará en proyectos tentadores como los que proponían Flavio Cobolli, Arthur Fils, João Fonseca o Stefanos Tsitsipas, sino que el elegido será finalmente Shelton, un pegador de 24 años y 1,93 que se ha consolidado entre los más fuertes, pero en el que se adivina todavía un generoso margen de progresión.
Para el tenista y Ferrero, todo cuadra: fondo y forma. También el momento. El jugador busca un salto de nivel que se le resiste —la última final de Nueva York es su límite en los grandes torneos— y el preparador —libre desde que se rompiera el vínculo entre él y Alcaraz, en diciembre de 2025— encuentra el molde perfecto; es decir, un tenista con posibilidades reales, con terreno recorrido pero aún por hacer. Shelton es esencialmente un sacador que ha mejorado en los intercambios, pero su consistencia todavía deja que desear y la influencia cerebral del valenciano —en su día (2003) número uno del mundo— puede aportarle más registros, mayor solidez. La base es espléndida, pero fallan varios matices.
“Juan Carlos es una de las grandes mentes del tenis. Su experiencia ganando al más alto nivel y formando campeones será un enorme valor añadido para nuestro equipo. Mi padre ha sido una parte muy importante de mi trayectoria, y me ilusiona lo que podemos conseguir todos juntos de cara al futuro”, afirmó el tenista en un comunicado. Ferrero, por su parte, manifestaba: “Ben tiene un talento, una potencia y un carácter extraordinarios. Estoy muy contento de unirme a Bryan y al equipo en este nuevo y emocionante capítulo. Tengo muchas ganas de aportar mi experiencia y de trabajar junto a todos para ayudar a Ben a alcanzar sus objetivos en los grandes escenarios”.
A tiempo parcial
Shelton es, básicamente, un competidor de presente con mucho futuro que encuentra en Ferrero esa mirada necesaria. Su padre Bryan llegó a ascender hasta el peldaño 55 de la ATP (en 1992) y ganó un par de títulos —menores, en Newport—, pero el español puede aportarle otra perspectiva, tal vez mayor comprensión del juego. El norteamericano es capaz de golpear la bola a 240 km/h, pero acusa con demasiada frecuencia su impetuosidad. La pausa, esencial. La tenía Ferrero cuando competía —se retiró en 2012, con 16 trofeos— y la incorporó más adelante Alcaraz.
Después de una experiencia agridulce con el alemán Alexander Zverev, entonces 20 años, Ferrero descartó dirigir a una figura y optó por un tenista juvenil con maneras de fuera de serie. Ahora, sin embargo, prefería otro tipo de aventura. Así lo aseguraba en un encuentro reciente con este periódico.
“Lo que tengo claro que es ahora no voy a meterme con alguien de 13, 14 o 15 años, porque no lo veo. Es una inversión de tiempo muy grande y ahora también me gustaría estar implicado en la vida de mis hijos [tiene tres] y en sus carreras”, exponía en la citada entrevista; “me gustaría más una relación en la que haya dos entrenadores y que podamos repartir el año [en lo que a viajar se refiere]. Todavía siento la competición muy dentro de mí y la necesito. Tengo ganas de viajar y de darle un poquito de marcha al cuerpo”, añadía el entrenador de Ontinyent, hombre serio y reflexivo, de perfil muy disciplinado.
ALCARAZ: “BEN ELEVARÁ SU NIVEL”
A. C.
Shelton, zurdo y de musculatura pulida, es hoy día el representante de su país con mejor ranking, por delante de jugadores como Frances Tiafoe (9º), Taylor Fritz (13º), Tommy Paul (14º), Brandon Nakashima (17º) o Learner Thien (18º).
Esta temporada ha ganado los títulos de Dallas (ATP 500), Múnich (500) y Stuttgart (250), y alcanzó por primera vez la final de un Grand Slam, en la que cedió contra Zverev. En ese mismo torneó apeó a Alcaraz en los cuartos de final, en cinco sets.
Las estadísticas globales reflejan que promedia 10 saques directos por partido —una cifra muy elevada— y también que es el segundo tenista que más juegos gana con su servicio; con un 89,8% de eficacia, tan solo figura por encima de él Sinner (93,7%).
Sin que aún se hubiera oficializado la noticia, Alcaraz respondía con precaución: “Sería una gran incorporación para Ben. Estoy convencido de que Juanki lo haría muy bien y de que le ayudaría mucho a elevar más su nivel. Así que estaré pendiente de él”.




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