El fútbol no siempre empieza cuando el árbitro hace sonar su silbato. Hay partidos que se calientan horas antes, lejos del césped y en escenarios donde el balón no tiene ningún protagonismo. Bares, carreteras y calles próximas a los estadios pueden convertirse en el escenario de enfrentamientos entre aficionados. El último ejemplo se vivió el pasado lunes en el Levante-Sevilla, cuando seguidores de ambos equipos protagonizaron una pelea en los alrededores del Ciutat de València, con lanzamiento de botellas y sillas, que obligó a intervenir a la Policía y se saldó con varios detenidos.
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