Fernando Sanz volvió a pronunciarse sobre la actualidad del Málaga CF con un mensaje contundente. El expresidente y exjugador blanquiazul aseguró que la renuncia de la ciudad al Mundial supone un duro golpe para el crecimiento de la entidad. “Era una oportunidad histórica para que el Málaga pudiese crecer como institución. Esa renuncia condena al Málaga a ser un equipo pequeño”, afirmó durante su participación en la segunda edición de Encuentros de Primera. Diálogos que inspiran, organizada por la Asociación de Periodistas Deportivos de Málaga.
El acto, celebrado en la Sala Oyarzábal de la Diputación Provincial de Málaga y patrocinado por Turismo Costa del Sol, reunió a periodistas, peñistas, representantes del movimiento asociativo malaguista y aficionados al fútbol. Sanz compartió escenario con los periodistas Félix Godoy, Juan Castro y José Luis Malo, moderadores de un coloquio en el que repasó su trayectoria como futbolista, presidente y gestor deportivo.
Durante la charla, el exdirigente mostró también su preocupación por la situación institucional del club y reclamó una solución definitiva a la prolongada administración judicial. “El Málaga necesita que esta situación termine. No me cabe en la cabeza siete años de administración judicial. No tiene ningún sentido. No soy jurista, pero no es normal”, señaló. Respecto al momento deportivo del equipo, Sanz defendió que el Málaga se encuentra en la categoría que le corresponde por historia y masa social, aunque reconoció las dificultades que está encontrando en su adaptación a la élite. “La clave es ganar el primer partido. Eso lo va a cambiar todo. A partir de ahí la confianza hará que empiecen a remontar. Espero que no sea demasiado tarde”. Además, recordó su desacuerdo con la destitución de Sergio Pellicer la pasada temporada y elogió la apuesta posterior por Funes. “Cuando destituyeron a Pellicer no estaba convencido y apostar por Funes fue un acierto de pleno”.
Más allá de la actualidad, Sanz repasó una trayectoria íntimamente ligada al Málaga. El exdefensa recordó con emoción su etapa como jugador y reivindicó el papel que desempeñó el ascenso de 1999 en la consolidación del sentimiento malaguista. “De aquel proyecto destacaría el sentido de pertenencia. Éramos una familia. Había jugadores extraordinarios y una conexión muy fuerte con la ciudad, el escudo y la afición. Eso cada vez cuesta más verlo en el fútbol”. Sanz no ocultó el cariño que sigue sintiendo por la ciudad. “Málaga es el lugar que me sanó como futbolista. Siempre estaré en deuda con Málaga. También confesó que le entristece que su etapa como presidente haya acabado eclipsando parte de su carrera deportiva. “Estoy muy orgulloso de ambas cosas, pero más de mi paso como jugador. “No volvería a ser presidente ni loco”.
También rememoró su salto repentino de los terrenos de juego a la presidencia. “Me pusieron la ficha de profesional delante y me dijeron que tenía que firmar para cancelarla. Estaba firmando mi defunción como futbolista. No volvería a ser presidente del Málaga ni loco, pero no me arrepiento. Costó muchísimo construir aquel equipo y a nivel personal fue una etapa muy dura e ingrata”. Defendió asimismo la gestión económica realizada durante su mandato. “Nunca nos retrasamos en un pago. Peleábamos hasta el último euro por el Málaga. Lo más importante era el club”.
La Rosaleda y el futuro del club
Sobre el futuro estadio blanquiazul, el expresidente se mostró partidario de mantener La Rosaleda en su actual emplazamiento, aunque admitió la necesidad de ampliar su capacidad. “Soy de tradiciones. Me gustaría que La Rosaleda se mantuviera donde está, aunque se necesita un estadio más grande”. El coloquio también dejó espacio para reflexiones sobre el fútbol actual. Entre ellas, una especialmente crítica hacia el Balón de Oro, galardón que calificó como “el premio más aberrante del fútbol”.
Pese al paso de los años, Fernando Sanz volvió a dejar claro que su vínculo con el club permanece intacto. “Málaga siempre estará en mi corazón y estaré para lo que me pidan. De las cosas que más orgulloso estoy en mi vida es de haber vestido esta camiseta”. Antes del acto, el exjugador tuvo además un encuentro con miembros de AVOI (Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil), un gesto que puso el broche solidario a una jornada marcada por los recuerdos y por su permanente conexión con el Málaga CF.
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