Yan Diomande ha golpeado primero. No eran sus primeros minutos en el extremo izquierdo del Madrid, su posición preferida, pero sí los primeros sustituyendo al castigado Vinicius. Estos cuatro partidos de sanción del brasileño, cuyo nivel en este inicio de temporada viene dejando mucho que desear, han desembocado en una suerte de plebiscito sobre quién debe ocupar el puesto en el once tipo del Madrid. A Vinicius le llega el turno este miércoles, en Champions ante el Leipzig. Pero en Liga frente al Sevilla, Diomande hizo lo que tocaba. Y más aún.
Su duelo frente al equipo andaluz fue, ante todo, influyente. Influyente en el marcador, que es lo más importante en un partido. Sin ser el mejor duelo posible del marfileño, estuvo en todas. Participó en los cuatro goles del Madrid: asistó a Güler en el primero, puso el balón que Bellingham luego entregó a Mbappé para el 2-0, filtró el pase con el que el francés provocó el penalti del 3-0 y anotó el 4-1 de potente zapatazo desde la frontal. Su segunda jornada seguida viendo puerta tras su tanto al Villarreal en la pasada jornada.
Una actuación de atacante total que, además, fue un elemento conector del juego. No en vano, intervino 86 veces, sólo por debajo de Cucurella (94) y Huijsen (105). Y fue el jugador blanco que completó más pases en el último tercio del campo (18). También mostró más espíritu trabajador del que viene enseñando Vini, y eso suma para su causa: recuperó cuatro balones. Y fue un demonio en el regate, con tres buenos de cinco intentos y un sinfín de amagues con los que volvió loca a la zaga del Sevilla.
Esa labor, el regate, es la que le llevó al Madrid. Y en eso está brillando de forma especial por encima de un Vinicius que parece aminorar en el desborde: pese a que Diomande ha jugado casi 200 minutos menos que el brasileño, ha intentado más regates (45 a 38) y ha logrado casi el doble (30 a 16), con un porcentaje de acierto del 67% por un 42% de Vini. El fichaje más caro de la historia del Madrid (125 millones fijos más 15 por objetivos) empieza a justificar la apuesta. El propio Mou bromea con ello: “En vez de jugar con el 25 en la espalda, juega con el 125 de lo que se ha pagado...”.
“Le cuesta relajarse...”
Mourinho sabe que esa competencia está en el aire y, en rueda de prensa, intentó rebajar el suflé y poner el acento en las cosas que el marfileño aún puede pulir, como es la toma de decisiones en los últimos metros. De hecho, de forma sibilina, metió a Vini en su respuesta sobre Diomande: “Tiene mucho que mejorar, es joven, es naif, un producto no acabado. La exigencia aquí es muy alta. Pero ha hecho un gran partido. Aún puede mejorar la definición, llega muchas veces a zonas de peligro y todavía le cuesta relajarse en el último segundo, levantar la cabeza, mirar al resto... Esto llegará. Me recuerda a Vinicius cuando llegó al Madrid y tres años más tarde era un jugador de altísimo nivel”.
Lo siguiente para Diomande, porque previsiblemente será suplente en Champions ante el Leipzig para que juegue Vinicius, es el Clásico del Camp Nou. Una prueba de fuego para el marfileño ante el equipo más dominador de la Liga, pero también una oportunidad de confirmar las excelentes sensaciones dejadas ante el Sevilla...
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