Era cuestión de tiempo que se desatara la tormenta y volviera la lluvia. Era cuestión de tiempo que De Frutos recuperara su pegada y cayera la lluvia de goles. El extremo segoviano había despedido el pasado campeonato liguero con un doblete contra el Oviedo el 4 de marzo de 2026 y, casi ocho meses después, volvió a marcar a pares. Esta vez su víctima fue el Celta y sus socios: Camello (1-0) y Ratiu (2-0).
Solo unos días antes había terminado con esa sequía en la Copa del Rey, donde De Frutos salió en el 58′ para encarrilar la eliminatoria ante el Recreativo de Huelva. El extremo segoviano marcó —esta vez, a pase de Álvaro— el 1-3 en el 99′, aunque los onubenses terminaron recortando distancias (2-3) y haciendo sufrir a los vallecanos.
“De Frutos está muy familiarizado con el gol. Me alegro mucho por él y es muy necesario para el equipo. Es extraordinario, profesional y muy humilde. Se lo merece por la constancia que tiene. Se merecía un partido así. Hace un trabajo de matrícula de honor”, manifestó su técnico, Beñat San José, quien abrazó al extremo tras el duelo liguero: “Le dije que me alegro mucho por él y que ha hecho un gran trabajo”.
La pasada campaña (2025-26), De Frutos se convirtió en el pichichi del equipo, gracias a sus diez goles en Liga. Su entonces míster, Iñigo Pérez, no dudaba: “Yo lo tengo claro, para mí es un 9, un delantero centro”. Una posición en la que funcionó bastante bien, aunque ya ha demostrado su versatilidad en todos los puestos de arriba. El segoviano ha abierto la lata y confía en que la lluvia siga en Anoeta...
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